Página en español    

X EMLA - Palestras

Madre Gertrud Link, OSB - “...conforme Tu Voluntad”

En las semanas en que preparé esta charla, reviví vivamente muchos encuentros con Madre Gertrud. He recordado cuando en los recreos contaba de su familia, de su infancia y de su juventud; sentimos como aún soñaba con las reuniones con Romano Guardini y con su trabajo en una familia aristocrática. Muchas veces ella se refirió al tiempo de su noviciado en Corea e innumerables veces pedimos que nos relatase los acontecimientos de su prisión. Claro que recordé de los años en que la conocí como Priora General, de las reuniones con ella, de las conferencias que escribía para toda la Congregación y los contactos personales que tanto me ayudaron en mi camino como Benedictina Misionera.

Mi tarea ahora es mostrar cómo Madre Gertrud consiguió ser una persona de paz, una persona pacífica (que hace la paz) en circunstancias llenas de conflictos.

1.Infancia y Juventud

Christina nace el día 20 de Enero de 1908 en una pequeña aldea en la Franconia, en el Sur de Alemania. Tenía dos hermanos mayores: Leo y Hans. Sus Padres, Hans y Katharina Link, eran profesores. Deseaban mucho una hija. Así que a la llegada de Christina fue una verdadera fiesta. Decía ella misma:"Fue tan bonito ser esperada con tanto amor y alegría! Esta alegría general penetró con seguridad en mí e hizo que siempre desease vivir! Mismo en los tiempos más difíciles y duros, podía transmitir confianza y esperanza porque hacía parte de la misma persona."

Bien pronto se despertaron en Christina sus talentos artísticos y su inspiración de aventurera. Aprende a tocar el piano, inventa y cuenta historias y escribe todo lo que desea expresar. Acompaña a sus hermanos en las travesuras y se enorgullece de que su mamá la llame “su rapaz”.

Su primer año de escuela coincide con el inicio de la 1ª guerra mundial. Su madre hacía trabajos de costura para los soldados.

La situación de la familia cambia profundamente cuando el día 12 de Junio de 1915 el padre muere de repente. Deja su esposa con los tres hijos pequeños. La pensión era poca y la madre -con apenas 36 años – busca trabajo como profesora en una escuela particular femenina. Un profundo secreto de fe y una confianza inigualable en Dios son el sustento de su vida.

A los 14 años Christina comienza a participar en un grupo de jóvenes en dónde experimenta muchas amistades y recibe una profunda formación religiosa. El grupo se reúne en el castillo de Rothenfels y hace parte del movimiento Quickborn que fue dirigido por Romano Guardini. Dijo ella: “Con Romano Guardini la religión se tornó para nosotros en algo vivo… fuimos impelidas, de cuerpo y alma, para la vida religiosa, a través de la vivencia de los misterios de nuestra fe.

Aún me recuerdo bien de una Semana Santa y de una Pascua que pasé con Guardini en el Castillo de Rothenfels. Ya, entonces, se mostraba precursor del Concilio Vaticano II” En este grupo Christina experimentó amistades lindas y cultivó la música y las danzas folklóricas.

Ella se formó como profesora primaria y trabajó en seguida en una familia aristocrática como profesora particular. La condesa Sophia von Eltz, la hija mayor del muy conocido príncipe von Loewenstein, perdió a su marido en un accidente, cuando ella estaba embarazada de su segundo hijo. La joven profesora particular debía enseñar a Josefina con 6 años y también cuidar de Jacob con 4 años. Ella escribe de este tiempo:"Viví un estilo de vida que me era completamente extraño, especialmente las conversaciones en la mesa ó en el salón. Pienso que esto alargó considerablemente mis horizontes." Vivió y trabajó en esta familia hasta preparar a la pequeña Josefina para el examen oficial del estado.

Este tiempo marcó mucho la vida interior de Christina. "El catolicismo abierto y práctico, vivido en un ambiente culto, era tan diferente al catolicismo liberal que antes tenía conocido en Alemania."

Durante su estadía con la familia von Eltz su hermano Hans fue ordenado sacerdote.

En Christina madura más y más la vocación religiosa. Confía su secreto a su hermano sacerdote que le ayuda a buscar una congregación. La gran dificultad que ella siente es cómo contarle su plan a su mamá tan querida, que inicialmente se resiste, pero luego colabora con el llamado de Dios.

Así Christina entra el día 02 de Mayo de 1933 en Tutzing

Más, antes de acompañarla al convento, conviene resaltar algunos elementos que ayudaron mucho a Christina en sus tareas futuras. En su infancia conoció el sufrimiento, la escasez, la 1ª guerra mundial, la falta del padre. La fe de su madre la marcó profundamente. Vive amistades lindas y constructivas en su adolescencia. El doble ejemplo de pedagogos – madre y padre – suscitó en ella muy temprano el deseo de ser profesora, educadora. Romano Guardini le abrió la mente para una espiritualidad bíblica y litúrgica y los años que pasó en la familia von Eltz fortificaron su amor por la Iglesia. Pudo desarrollar sus dones artísticos y estos serán más tarde especialmente útiles. En toda su búsqueda interior se fijó una línea principal de su relación con Dios: "Buscar y hacer su voluntad".

2.Tutzing y Wonsan, Corea del Norte

Christina entra, como ya dije, el día 02 de Mayo de 1933 en Tutzing. Desde el comienzo ella se sintió en casa. A pesar de que para quién vino del círculo de Romano Guardini??-? muchas cosas le parecían anticuadas, ella vivió semanas felices junto con sus compañeras que iniciaron el camino en la vida Benedictina Misionera. Coincidió que el 1° de Agosto debía comenzar el 2° Capítulo General de la Congregación y las prioras y delegadas llegaron en las semanas anteriores. Contaron en los recreos de sus experiencias e incendiaron los corazones de la juventud monástica. Christina quería ir para África. Más no fue poca su sorpresa cuando Madre Mathilde, la priora de Corea la llamó y le explicó que quería una postulante alemana en el noviciado de Corea. “Cuento una realidad que encontraré, más de una vez, en mi futuro camino: Dios no toma en consideración mis ideas." La joven candidata acepta la invitación. Ya el día 15 de Septiembre la postulante partió para Corea. Al final del relato del viaje ella escribe:"La voluntad de Dios y su camino se había tornado, desde muchos años el lema de mi vida. Su camino significaría también mudanzas espirituales que se operarían en mí en el transcurso de los años. Dios me condujo. Yo nunca podía hacer planes para un tiempo largo, pues todo se realizó siempre de manera diferente de aquella que tenía planeado."

En el día 03 de Noviembre llega a Wonsan, Corea del Norte. Una gran lucha de comienzo, era aprender la lengua coreana. El no poder comunicarse con sus compañeras del noviciado la introduce en un "gran secreto de la vida interior: la soledad"

En el día 26 de Mayo de 1934 inicia el noviciado y recibe el nombre de Gertrud. Siente una gran pasión por Cristo. Quería ser una novicia santa, pero descubrió en el transcurrir de la vida que solamente Dios nos hace santos. Fuertes dolores de cabeza y ataques de reumatismo le ayudaron "a comprender mejor las propias incapacidades y a fortalecer la confianza imperturbable de que Él todo haría para mí en conformidad con su Voluntad." Las clases del noviciado no eran muy informativas para Hna. Gertrud. Su Maestra había llegado poco antes a Corea y no sabía la lengua, pera era un ejemplo luminoso de oración y su vida interior le enseñó más que muchas conferencias intelectuales.

A su primera profesión en 1935 le siguió un tiempo de trabajo misionero en Tokwon. Para su profesión perpetua en 1938 ella conforme a la costumbre de aquél tiempo le acrecienta a su nombre "Hna. Gertrud de la Voluntad Divina". Escribe:"Dios me acompañó por caminos largos y distantes… Tenía experimentado cuanto Dios respeta la libertad de la persona humana y con cuanto cuidado lo lleva por el camino libremente escogido. Amaba a mi vida, tal como ella era y no sentía ningún recelo ni miedo de entregarme a Dios en esta nueva etapa de vida que iría a comenzar. Estaba pronta, con toda la libertad, y mi único deseo era caminar con Dios, aconteciese lo que pudiese acontecer, con Él, todo sería bueno y feliz".

Poco después de su profesión Hna. Gertrud fue transferida para una comunidad cerca de la Manchuria y después fue nombrada superiora de una fundación nueva en Tschong-Dschin, una ciudad portuaria. Ya estaban en el medio de la 2ª Guerra Mundial, los japoneses ocuparon Corea. Sus exigencias nacionalistas eran cada vez más desagradables. La Iglesia Católica no era bien vista. Con la muerte de Hitler y el colapso de Alemania en Mayo de 1945, los japoneses consideraron a Alemania cobarde y pasaron a tratar a los alemanes como enemigos. Las Hermanas alemanas perdieron la libertad. Para cada paso fuera del área de la misión, era necesaria la licencia de la policía. La escuela de la misión pasó a la dirección de los japoneses. Se enseñaba en japonés y hasta los apelllidos coreanos deberían adaptarse a la lengua japonesa.

Llegó la hora en que la guerra se aproximó y los aviones enemigos sobrevolaron la ciudad. En la noche del 11 para el 12 de agosto de 1945 la ciudad de Tschong-Dschin fue atacada con un pesado bombardeo. Toda la población tenía que huir. Un pánico general. Hna. Gertrud marcó para las Hermanas como punto de encuentro la estación de tren para viajar a la casa del Priorato en Wonsan. Ella misma volvió a la casa para buscar las mochilas preparadas y perdió así a las otras Hermanas. Enfrentó junto con dos Padres y un hermano, una fuga llena de peligros. En el medio de la fuga, el pequeño grupo reza una noche las Completas. En esta hora, Hna. Gertrud, tiene una experiencia muy profunda:"Los lindos salmos de las Completas, la atmósfera de confianza que emanaba de los versículos, la calma que de ellos brotaba… todo eso, nunca había penetrado tan fuertemente en mí espíritu, nunca cómo en esa noche…sentimos una paz profunda y bienhechora, que no venía de este mundo, y que este mundo, a pesar de la guerra y de sus horrores, no podía destruir" . Pero los días de la fuga se prolongan y la Hermana Gertrud se preocupa mucho con las Hermanas que había perdido. Dijo ella:"Pobre de mí que tan desanimada estaba. Existen siempre, de hecho, situaciones que arrancan a la persona de si misma y la impelen y empujan, desamparada, para los brazos Misericordiosos de Dios. Es preciso vivir esas horas del Jardín de Oliveiras, para aprender el abandono, sin reservas, en la Providencia amorosa de Dios. Aquella noche fue de una gran crisis. ". Grande fue la alegría cuando después de muchos días de fuga llegó a Wonsan y encontró a todas las Hermanas bien.

Los años siguientes todos los misioneros vivieron un tiempo muy inseguro. Los rusos ocuparon el Norte de Corea. La relación con el resto del mundo estaba cortada. Así fue una gran sorpresa cuando en Mayo de 1948 llega un telegrama del Generalato de Tutzing que nombra a Hna. Gertrud como Priora de Wonsan. M. Ambrósia había estado muy enferma y había conseguido por medios clandestinos un contacto con el Generalato presentando su renuncia. El Priorato de Wonsan contaba con 50 personas. Ella escribe:"…este acontecimiento significaba, nuevamente, el centellear de la Providencia Divina, mismo, que de momento, ese hilo no pareciese muy benéfico". Una primera decisión que M. Gertrud toma y muy significativa: nombra una Hermana coreana como su substituta. No todas las hermanas estuvieron de acuerdo con esta decisión, pero dijo ella:"Estaba convencida, sin sentirme profeta, de que eran horas de colocar Hermanas coreanas en cargos de liderazgo y de hacerlas participar en las responsabilidades".

Fue un duro comienzo para M. Gertrud. El comunismo se expandió. Por falta de recursos y de seguridad tuvieron que enviar a las novicias para la casa. El sustento material de la comunidad se consiguió a través de hacer trabajos de costura para las señoras rusas. Todo trabajo misionero fue prohibido. En el año 1948/49 los militares rusos se retiraron y un gobierno coreano comunista asumió el poder.

3.Prisión – 11/05/1949 – 21/01/1954

Más y más se sintió el peligro. La comunidad se sabía vigilada. En Mayo casi todas las hermanas estaban en el priorato para el retiro. Esta circunstancia fue extremadamente favorable para la policía que invadió en la noche del 11 de Mayo de 1949 la casa. Separaron a las hermanas alemanas de las hermanas coreanas y llevaron cada grupo para una ú otra prisión. El grupo de las hermanas alemanas fue llevado en un camino cerrado para una estación de tren, donde encontró al obispo Bonifatius y padres y hermanos de Tokwon y de otras casas filiales.

Las hermanas coreanas pasaron algunas semanas en la cárcel y una vez libres pudieron huir al sur. Para las alemanas siguió un largo tiempo de prisión que podemos dividir en cinco fases:

3.1.Cárcel en Pyongyang

Las Hermanas fueron llevadas a Pyongyang. En este momento, M. Gertrud asume corajudamente el papel de líder. Así es que cuando llegan a la cárcel, le quieren exigir que saque toda la ropa. Ella se resiste y les dice:"No pueden exigir que una señora coreana se desvista delante de los hombres, aún menos una extranjera como yo". M. Gertrud fue presa en una celda junto con otras tres hermanas, más tarde se agrega Hermana Diomedes. En las celdas las hermanas tenían que sentarse en el suelo, en posición de castigo, agachadas sobre los calcañares, hora tras hora Lo que para una europea es una tortura. A los insistentes pedidos de M. Gertrud les fue permitido extender, a veces, la pierna derecha, después la izquierda.

La comida era poca, la falta de higiene no se puede describir. Buscaron dividir las horas y rezaron juntas. Hermana Chrysostoma les enseñaba latín, se instruían mutuamente en inglés y contaban historias. El talento de M. Gertrud, ya desenvuelto en la infancia, se muestra muy útil en estas horas.

En las horribles noches, cuando se escuchaba muchas veces cómo llevaban presos al interrogatorio, M. Gertrud rezaba:"Señor, déjame morir aquí, mismo que sea por causa de malos tratos y torturas, antes que cargue mi conciencia con mentiras ó cause perjuicio a otros!"

El tiempo pasaba y M. Gertrud como responsable del grupo, pidió enérgicamente un médico, pues todas sintieron perder las fuerzas. El médico vino, pero no ayudó. Entonces M. Gertrud pidió a la guardia un ejemplar de los estatutos de la cárcel.

El pedido "provocó gran extrañeza y fue necesario pasar por muchas instancias, pues llevó tres días hasta que yo recibí un libro por algunas horas." Encontraron una cláusula: "Todo preso tiene derecho de quejarse al director de la cárcel."

M. Gertrud pidió una entrevista con el director y tres días después, a la media noche él le concede esta entrevista. M. Gertrud le expone:"Todas nosotras vivimos en Corea hace mucho tiempo. Pero como extranjeras, no pueden, simplemente, tomarnos sin dar ninguna explicación. El Señor Director es la única persona a quién me puedo dirigir. Si en un proceso pudiesen demostrar cualquier trasgresión de la ley, estaríamos prontas a aceptar el castigo correspondiente, pero si no, entonces insisto finalmente en saber lo que pretenden hacer con nosotros".

El director le promete que están preparando un lindo lugar, pero que por razones varias no podían realizar el transporte. M. Gertrud insiste que deberían llevarlas a la frontera de Corea del Sur. El director afirma que los misioneros hicieron del pueblo coreano un pueblo tonto, un país subdesarrollado, porque introdujeron el domingo. En una larga charla M. Gertrud corajudamente les dijo que los países subdesarrollados tienen el domingo como día de descanso, que las grandes invenciones modernas vienen de gente que conoce el tiempo para el descanso.

Siguieron otras charlas con el director y M. Gertrud consiguió un permiso para que las Hermanas pudiesen hacer ejercicios en el corredor.

3.2. Oksa-dok - 1ª fase

Después de tres meses, las Hermanas fueron llevadas en un tren, junto con los padres y hermanos al norte, cerca de la frontera de Manchuria, China. Faltaron el Abad-Obispo Bonifatius, el P. Prior y más seis monjes, que fueron juzgados como culpables por imprimir cosas a escondidas y hacer bebida alcohólica (vino de Misa). Del Obispo Bonifatius y del P. Rupert se sabe que fallecieron en la cárcel, de los otros no se sabe nada sobre su muerte. M. Gertrud era así la única autoridad constituida de todos y así actuó, defendiendo a todos.

Del tren hasta "el lindo lugar" era una larga caminata. Oksa-dok, una perla en la colina de arena, era una cárcel al aire libre, un valle entre dos colinas, rodeado de montañas y de dos corrientes de agua helada. Se encontraba una cabaña y un pequeño corral – casi imposible que todos se acomodasen a la noche. Era un campo de trabajo forzado, en donde un grupo de Benedictinos y Benedictinas deberían vivir durante más de 4 años. Era 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración. Un oficial les explicó que serían tratados como personas libres, que podían "construir una nueva vida".

La acusación era que los misioneros habían perjudicado al pueblo a través de la propagación de la religión. Él nos comunicó oficialmente: "En este distrito son libres y pueden hacer cualquier trabajo que hallen necesario para vuestro sustento. En esto, no serán impedidos por nadie. El gobierno les entrega este lugar con la orden de no dejarlo sin el permiso y serán acompañados por un guardia. En el principio, el gobierno nos entrega algún alimento, algunas herramientas y algunas ropas. Alguien dijo, que nos garantizaban la completa libertad religiosa. También podíamos casarnos entre nosotros: Nadie lo prohibirá."

Todos se comprometieron con sus fuerzas, pero cambió el jefe del campo y el nuevo jefe maltrató a todas y cortó las pocas libertades que el grupo tenía. Pero más aún: no daba remedios, no tenía compasión de los moribundos. Hizo de todo para impedir la celebración diaria de la Eucaristía. En los domingos hasta cantamos en gregoriano, en cuanto sabíamos las melodías de memoria. Cantamos las Vísperas y no faltaba la Bendición con el Santísimo, como en el convento. Frente al Jefe a quién llamaban de “mañoso” M. Gertrud tuvo que, continuamente, apelar al derecho de la libertad religiosa.

Pero no solamente la libertad religiosa tuvo que defender. Los guardias no tenían un mínimo de respeto humano... Por ejemplo, aconteció que pasado un año en Oksa-dok, Hermana Eva estaba tan enferma que se veía su muerte llegar. Pero así mismo la forzaron a M. Gertrud para que fuese al trabajo en el campo. A su pedido de quedarse con una Hermana moribunda, la respuesta fue: "Ella puede morir sola. Vaya para el trabajo".A esta brutalidad M. Gertrud responde:"Entonces, Ud. no tuvo madre?" Consiguió así un permiso para permanecer con la Hermana moribunda. Cinco hermanos y padres ya le habían precedido en la muerte en Oksa-dok.

3.3. Marcha de muerte

En Octubre de 1950 la guerra de Corea se aproximó a la región de Oksa-dok. El día 21 de Octubre todos fueron forzados a huir en una "marcha de muerte". Llegaron hasta la ciudad de Mampo, frontera de China, y fueron presos en una antigua escuela japonesa. Desde el comienzo la situación estuvo mal, empeoró mucho hasta que se hizo insoportable, cuando el día 29/11/1950 Mampo fue bombardeada con bombas de NAPALM. Fueron encarcelados todos en un lugar bien pequeño y casi abandonado en lo que se refiere a la higiene y a la comida. Así pasaron Adviento y Navidad. "A pesar de todo el desánimo, nos reunimos en nuestra “cueva de leones”… cantamos, recitamos poesías y hasta celebramos la Santa Misa"

M. Gertrud escribía poesías, expresando así sus sentimientos y los de la comunidad, hablando del sentido de su búsqueda y de su fe.

Esta situación terminó el día 16 de enero de 1951 cuando llevaron el grupo de vuelta a Oksa-dok, en un camino abierto, en el medio del invierno. Esta marcha y la estadía en la prisión costaron la vida de dos padres y de dos hermanos.

3.4. Oksa-dok – 2ª fase

Esta segunda fase en Oksa-dok se extendió por dos años y medio. Encontraron nuevamente al “mañoso” y a los otros guardias que les hicieron la vida casi imposible.

El trabajo era muy duro, ya a las cinco de la mañana se escuchaba el “bali, bali”,de prisa, de prisa”. Pesadas cargas de estiércol tenían que ser llevadas montaña arriba, plantar manualmente, limpiar los campos y también llevar la cosecha del campo para los depósitos, todo sin ayuda de animales, mucho menos de máquinas. “Teníamos, simplemente, que aceptar todo y procurar preservar la paz del corazón. Era esa nuestra actitud comunitaria."

Pero aún así, M. Gertrud hace de todo para preparar las fiestas litúrgicas. Procuraba estar junto al Padre Gerold, un buen cantor, en el trabajo para ensayar con él melodías gregorianas que uno de los dos sabía de memoria. Adornamos la capilla con las flores que encontraron en la mata. Ella sorprendía a la comunidad con sus poesías, cantaban cantos folklóricos.

Y claro que unas tantas veces tenía hermanas y hermanos que caían en depresión. Así M. Gertrud cuenta pues:"El Hermano Alfredo era el mejor labrador. A veces, caía en una depresión profunda. Una vez, se le metió en la cabeza huir. Fue necesario mucho esfuerzo, para convencerlo de que perjudicaría también a la comunidad, cuando por causa de su rostro europeo, fuese inmediatamente recapturado" Así también tuvo que consolar y animar muchas veces a las hermanas y los hermanos y mantener la comunidad."Todo aquello que tuvo experimentado, el cautiverio, la miseria, el hambre y las angustias psíquicas inherentes, ella sabía como todo eso se refleja en la comunidad. Sabía que la naturaleza humana, nuestros propios instintos libres y egoístas, se imponen de modo arrebatador. Pero esta experiencia la ayudó para mantener la fortaleza y la fuerza espiritual necesarias para vencer toda la maldad y concretizar y preservar la noble comunidad de los hijos de Dios. ”

Del 15 al 16 de septiembre tuvo que acompañar a otra Hermana en la muerte. Hermana Fruktuosa, quién había trabajado más de 20 años como enfermera entre los pobres. Era una persona desinteresada y resuelta y ayudó mucho con su vivacidad y alegría a la comunidad de las Hermanas. Lo que M. Gertrud sentía en estas horas afloró un poco en las siguientes palabras:"En todo hubo 17 muertes a lamentar en nuestro grupo… Cada vez que cerrábamos un sepulcro, tristes y al rezar, mirábamos alrededor, cómo quién se pregunta: Quién será el siguiente? Cada una encaraba la propia muerte. El camino hasta allá costaba mucho, pero la muerte, en sí, era la liberación, la realización de un deseo ardiente. No teníamos nada que perder, sino todo a ganar. Así mismo, siempre irrumpía de nuevo la esperanza de que nuestra situación pudiese cambiar. Una saludable voluntad de vivir, un sentimiento de responsabilidad por los otros, un querer ayudar, y en último lugar, pero sin serlo, el deseo más íntimo de sembrar y segar una vez más la cosecha para la Obra de Cristo, nos forzaba de dientes cerrados a aceptar y a aguantar la vida tal como ella era."

“Las Faltas” fueron castigadas con la cárcel, que era un lugar muy pequeño, en dónde las personas no se podían mover, era frío y los presos no recibían ropa ni cobertores. M. Gertrud fue a interceder por los hermanos y consiguió alguna mejoría, fue reducido el tiempo de cárcel.

A veces un funcionario superior visitaba el campamento. Podían presentar quejas hasta por escrito, pero nada cambió. El “Mañoso” continuó con sus torturas. Quiso hacer de todo para impedir la celebración de la Eucaristía. Así invitó a M. Gertrud y al P. Callistus, el responsable por los asuntos religiosos, y les hizo una propuesta y les dijo que:"Nosotros éramos buena gente y él tenía gran consideración por nuestras ceremonias religiosas…esas ceremonias eran tan nobles que …solamente gente buena debía participar en ellas, no ladrones y mentirosos." En otras palabras: quién fuese acusado de una trasgresión, no podía participar de la Eucaristía. Eso significaba que rápidamente se acusaba a cada uno de los Padres y no tenían más Misa. El “Mañoso” dejó a los dos sentados durante tres días delante de una mesa, sobre la que se encontraba una pistola y un papel que debían firmar. A pesar de todas las amenazas los dos se quedaron firmes.

En los últimos meses recibieron un nuevo jefe, que era un buen hombre y les alivió la vida, terminando con muchos abusos. Pero el cambio, que tanto deseaban demoraba en llegar. Las fuerzas eran cada vez menos y el trabajo era mucho. Muchas veces se sentían abandonados, olvidados en este rincón escondido de las montañas.

3.5. La liberación y el regreso a la patria

El día 15 de noviembre de 1953 vieron una gran mudanza. Visitas importantes se presentaron como enviados del muy venerado Camarada KimIISon:"A partir de hoy, ya no son presos, pero sí, huéspedes extranjeros altamente considerados por el gobierno de Corea del Norte." Nadie lo podía creer. Pero enseguida todos recibieron uniformes nuevos y acolchados. M. Gertrud explicó su desconfianza al oficial:"Por favor, discúlpeme. Es que hasta ahora, solamente mintieron. Muchas veces, por cosas irrisorias y evidentes. Por esto, nos acostumbramos a no creer, hasta ver por nosotros mismos la verdad."

Después de una liturgia solemne y de la despedida de los fallecidos en el cementerio de la montaña fueron llevados a Pyongyang y después alojados en un grupo de barracas con camas, lienzos blancos, piso caliente, agua caliente de mañana y tres refecciones abundantes por día- era día 19/11/1953. No se les dejaba hacer nada. Los policías que los maltrataron en Oksa-dok eran ahora sus sirvientes."Era fácil presentir que tanta amistad tenía una intención… Querían que nosotros escribiésemos una especie de carta de agradecimiento que testimoniase el buen tratamiento recibido." La carta fue redactada en términos que a partir de tal fecha habían recibido buen trato. Pero los oficiales exigieron que se escribiese que siempre fueron tratados humanamente. Con toda la fuerza se resistieron de hacer tal carta ó firmar cualquier declaración. Pasó Adviento y Navidad y finalmente el día 07/01/1954 llegó la noticia que partirían, sin decirles para dónde. El jefe los llamó una vez más para prohibir que llevasen cualquiercosa que les recordase la cárcel.

El viaje fue para el norte y finalmente todos sabían: el tren iba para Alemania. En el viaje fueron acompañados por miembros del consulado de Alemania Oriental. Durante los diez días de viaje en el tren transiberiano fuero servidos de la mejor manera. Llegaron el día 21/01/1954 a Friedland, Alemania Occidental.

La alegría del reencuentro con las hermanas de Tutzing y con los familiares fue inmensa. Se abrió un mundo nuevo para todos, no faltando un sentimiento de nostalgia de las amistades vividas durante estos casi cinco años de prisión.

4. Nuevo comienzo en Taegu, Corea del Sur

Después de visitas a la familia, un largo y necesario descanso, tratamiento médico y muchos contactos dentro y fuera de la congregación M. Gertrud quiere volver a Corea. Las hermanas coreanas que huyeron para el Sur iniciaron una comunidad en Taegu, bajo la dirección de Hermana Othmara, M. Gertrud fue destinada para maestra del noviciado. Llegó a Taegu el día 10 de mayo de 1956, exactamente siete años después de la prisión en Wonsan.

Los primeros años significaron un intenso trabajo de construcción de espacio físico -la casa era muy pequeña -, de la organización de la comunidad y naturalmente de la formación de las candidatas que vinieron en un número creciente.

El Priorato de Taegu se desarrolla rápidamente. Tanto sufrimiento en el pasado en la prisión y también en la fuga trajo sus frutos. En este proceso M. Gertrud tiene una participación importante.

Un círculo de amigos en Alemania cuyo animador era su hermano Hans, sacerdote diocesano, le ayuda financiera y espiritualmente. Regularmente escribe para los amigos de Corea cartas, circulares, relatando los acontecimientos en el priorato de Taegu.

M. Gertrud estimuló mucho las actividades misioneras de las jóvenes Hermanas coreanas. Ella se empeñó en que Taegu fuese independiente de las comunidades que entonces teníamos en Japón, porque sabía de los grandes conflictos históricos entre las dos naciones. Hizo de todo para que ya, en estos años, todas pudiesen tener en manos los textos de la liturgia en coreano, aunque el sacerdote continuase rezando en latín y también se rezaba en latín el oficio.

Envió postulantes y legas coreanas a Alemania para que le proporcionaran una buena formación profesional especialmente en el campo de la salud. Ella misma dedica todas sus fuerzas para una buena formación del Noviciado.

5. Priora General

Llega el tiempo de celebrar el 5ª Capítulo General en 1967 y las Hermanas de Taegu envían a M. Gertrud como una de sus delegadas. El día 31/05/1967 ella fue elegida Priora General. Una vez más ella dice un corajudo SI a la Voluntad de Dios. Ella fue Priora General en el tiempo Post-conciliar, en el tiempo de los cambios que el Concilio pidió a las Congregaciones y ella dirigió estos cambios con un horizonte abierto, discerniendo lo que era importante y lo que era secundario en nuestra vida.

La Congregación de las Benedictinas Misioneras de Tutzing pasó por dificultades, como toda vida consagrada en este tiempo. Había Hermanas que querían cambios rápidos y otras que temían a estos mismos. Las discusiones en todos lados eran animadas pero siempre procuró un discernimiento profundo. Ella insistía en la fidelidad a lo esencial y en la autenticidad en sus cartas y conferencias. No le gustaban las ceremonias vacías. “Es necesario conservar la autenticidad. Las personas de hoy quieren autenticidad. Ellas no edifican más en sus iglesias columnas de madera y altares imitando mármol, pero sí, hacen toscas columnas de cemento y muros de ladrillos de barro como auténticos y por eso bastante artísticos. ”

Estimuló el paso de la uniformidad para la unión en la pluralidad. La unión de la Congregación se hace en la caridad. La vida comunitaria le era muy apreciada. Luchaba contra el individualismo y el aislamiento. "Deberíamos aprender a liberarnos del viejo individualismo y no esconder los tesoros con que Dios nos agracia en la oración, en la lectura y en la meditación o en la experiencia."

Fue incansable en visitar a las comunidades en todos los prioratos y estimuló el proceso de enculturación. En su tiempo la Congregación pasó a ser verdaderamente una congregación internacional.

No evitó los conflictos, pero, sí, los enfrentó y buscó soluciones, que no siempre fueron fáciles.

En su tiempo de Priora General se abrió el primer noviciado de la congregación en África (Kenya), se integraron las Benedictinas Misioneras españolas en la Congregación. Tuvimos que cerrar las comunidades en Angola y las reabrimos después de dos años. Aprovechó la posibilidad de entrar como turista en Bulgaria para visitar clandestinamente a la comunidad búlgara.

Fue representante de las Hermanas Benedictinas en congresos de Abades y miembro de la comisión de monjas y Hermanas junto con el Abad primado.

Resumiendo, se puede decir, que M. Gertrud era una persona que encantó por su profunda búsqueda de Dios y su humanidad, su deseo de autenticidad y su capacidad de amar eran atrayentes. Superó conflictos porque los enfrentó. Su buen humor le ayudó mucho.

Quiero terminar mi exposición sobre M. Gertrud con una poesía de ella:

Tú me amas más de lo que yo me podría amar,
Por eso, confiada, en tus manos me entrego, Señor.
Lo que quieras que me saques, lo que quieras que me des,
Tú lo haces solamente porque me tienes amor.
Pura y bella Tú me quieres, más de lo que yo pueda suponer.

Tú plan eterno confiada estoy a seguir.
La carencia o la abundancia no me pueden persuadir:
Ambas son apenas el envoltorio de tu amor.

Tú eres para mí fortaleza, el enemigo a detener,
Anillo, velo, corona y vestido, todo lo que a una esposa ennoblece.
Todo es para mí, y nada es insignificante
Para tu amor sin fin.
Nada temo, si camino en la oscuridad.
Ni dudo, si no te diviso cerca de mí,
Me entrego confiada en tus manos.
Tú estás cerca de mí – Tú me amas hasta el fin.

Hna. Timótea Kronschnabl OSB
Benedictina Misionera de Tutzing
Buenos Aires – Argentina


« retornar à página anterior


página inicial  .  contato  .  topo da página